19 de febrero de 2013

¿A qué aspiramos?



Antes de dormir, justo en ese momento en que estoy acomodándome gustosamente en la cama y apagando la luz, me viene la inspiración. Es algo que me pasa desde que tengo memoria, así que he optado por dejar una libreta en mi baúl/mesita de noche para apuntar mis tonterías.
Hay veces en que puedo quedarme horas y horas en vela, con esa idea en la cabeza que necesito desarrollar. Puede ser un simple pensamiento sobre lo más infinitamente simple, aunque la mayoría de las veces son reflexiones sobre cosas que me pasan. 
Me parece gracioso llegar a la conclusión de que siempre pensamos que nuestros problemas son tan enormes y tan genuinos cuando, en verdad, casi todos pasamos por experiencias similares alguna vez en la vida.

Hay personas que juegan un papel constante, una especie de teatro unilateral, para parecer una persona distinta, una más complicada, con problemas que ¡uf! son tan recondenadamente únicos que no podrías llegar a entenderlos jamás. Las frases clichés del tipo "Yo es que soy de esas personas que..." reinan, por supuesto.

Pero ¿por qué esta tendencia? ¿Por qué intentar aparentar tener tantos líos mentales que, la mayoría de las veces, son autoimpuestos?. Se intenta emular a aquellas bellezas de apariencia débiles, a aquellas femmes fatales de rostro inocente que han ido gobernando las pantallas y las revistas durante décadas. Se idolatra a la musa fría que actúa insensible ante los sentimientos de los demás.

La referencia de ese hombre perfecto lo encontramos en clásicos como Mr.Darcy o James Dean que, aunque sean muy distintos, guardan esa similitud de hombre enamorado pero impenetrable emocionalmente. 

El caso de las mujer, sin embargo, es diferente. Tendríamos a aquella que inspira a artistas de todas clases, atormentada, difícil de entender, hermosa en todo su egocentrismo (y un poco lunática). Claros ejemplos pueden ser Edie Sedgwick, esa chica de alta cuna que inspiró a Andy Warhol allá por lo 60 en varias de sus obras, y que terminaría consumida por la droga  y el olvido.

O también personajes como Summer, de la película 500 Días Juntos, interpretado por Zooey Deschanel, que terminó por sorprenderme de una manera muy extraña. Es decir, ves la película, te gusta el argumento, te enamoras de la protagonista y, de repente, te das cuenta de que es un poco zorra. Un poco mucho.
Creo que es importante simplificar la vida a los demás, porque ellos ya tienen suficiente con sus propios demonios, al igual que nosotros. Eso sí, simplificar en el buen sentido, no como sucede aquí con la relación de Summer y Tom que alcanza unos límites de frivolidad y de "no poner etiquetas" totalmente ridículo, que termina por mermar el amor propio del pobre joven.



Y tras todo esto me pregunto ¿ese es el modelo que queremos para las nuevas generaciones?

¿Personas tan ensimismadas en su propio egoísmo intentando sentirse especiales a toda costa, que harían lo que fuera por obtener un poco de atención?



Ber

3 comentarios:

  1. No he visto la pelicula aunque..me han entrado unas ganas de verla...que ni te cuento!!!
    en cuanto a la pregunta...no, no quiero ese modelo...xo es lo que hay!!y...lo peor..es lo que habrá!
    me parece tan curioso que apuntes tus reflexiones...yo, lo había pensado pero sin cuaderno en mano...lo mismo te copio!!

    besssis!!DE RAZA.

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  2. Argh, eterno dilema. La verdad es que no puedo negar que me he sentido identificada en algunas frases que has escrito y hasta me da vergüenza admitirlo. Supongo que todos pasamos por esa fase de búsqueda de identidad, y que no es algo que se encuentre y ya está, sino que son subidas y bajadas, vamos, días que te sientes tan tú y capaz de todo y otros que mejor no despertar.

    Tampoco te quiero soltar en un comentario filosofía barata xd. Simplemente me ha gustado mucho leer este texto que has escrito y verlo desde otra perspectiva ya que estoy en esa fase de 'crisis de identidad', aunque suene de lo más repelente.

    Además la foto es muy bonita :). Un besito!

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  3. Ostras que gran reflexión y que bien expresada.
    Yo tengo amigas que siempre tienen líos mentales y que muchas veces parece que se regodeen en ellos. Yo misma, muchas veces, le he dado demasiada importancia a cosa que no la tenía. ¿Pero sabes que pasa? Que solo te das cuenta de ello cuando vives o compartes cosas mucho peores con alguien. Ahí es cuando dices, hay que cambiar el chip. Pero eso te lo enseña el paso del tiempo o los palos de la vida. Así que prefiero esperar...

    Un besazo

    www.momentazostaqui.com

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